Entrevista a P.L. Salvador
por Luisa Jiménez Garrudo
Dice Dante: “Quien pinta un personaje, si no se convierte en él, no puede crearlo.”
Salvador, ¿para crear a tus personajes, también te transformas en ellos?
Esto es algo que solo me ocurre con los afines y nunca de manera absoluta. Luego están los opuestos, y a ésos me limito a crearlos y analizarlos. Literariamente hablando, tampoco me meto en las carnes de mis personajes femeninos, aunque sí me enamoro (platónicamente) de algunos. Se podría decir que mis personajes son, al principio, desconocidos que poco a poco van entrando en mi vida hasta que finalmente intimamos.
En una entrevista a la escritora chilena Isabel Allende, leí que cada 8 de enero comienza una nueva novela. El motivo es que en 1981 recibió la noticia de que su abuelo se moría. La carta que comenzó a escribirle ese día resultó ser el inicio de su primera novela, ‘La casa de los espíritus’. Y cada día, al ponerse a escribir, enciende una vela. Superstición y disciplina. Fue el detonante de una de sus mejores y más elogiadas obras literarias.
¿Crees en el destino? ¿Tienes algún tipo de vivencia que te haya marcado y que repercuta en tu manera de escribir?
Aunque he necesitado vivir primero para poder escribir después (primum vivere), nada me ha marcado especialmente. Y, por supuesto, no creo en la predestinación. Sin embargo, me preocupan bastante las miserias humanas y sobre ellas procuro escribir lo justo; de hecho, mis protagonistas siempre son personas cabales. Al hilo de esto, recuerdo que en una presentación hablé de Poe, escritor que ―como yo― también buscaba la quintaesencia pero valiéndose ―contrariamente― de personajes oscuros.
Hablando del destino… Una vez escuché en una canción algo similar al dicho de Antonio Machado: “El destino es quien camine”, y tu libro muestra a personas perdidas en busca de su camino. Se me ocurren dos preguntas muy diferentes a este respecto:
¿Elegiste el camino de las letras o las letras te encontraron a ti? ¿Cómo es el camino que en la actualidad transitáis los escritores?
Yo disfruto escribiendo: ese camino me completa. Pero los otros caminos literarios ya son otro cantar: publicar con una editorial de prestigio es casi imposible, lo mismo que ganarse el sueldo entre letras.
Donde la brisa te habla (novela), Nadando contracorriente (novela), El séptimo sentido (volumen de cuentos), Egregios… Y seguro que tienes en el cajón más obras que ya no aguantan... Resulta difícil imaginarte haciendo otra cosa que no sea escribir, pero por desgracia para un escritor es difícil pagar las facturas.
¿Crees que Imprimátur es una buena alternativa al respecto?
Tengo dos novelas en el cajón y una a medias. Como (por una cuestión de principios)no voy a volver a presentarme al Certamen, Imprimátur podría ser una alternativa a nivel de edición, pero (tal como están las ventas hoy día) veo difícil que mi supuesto porcentaje me solucione el asunto de las facturas. Este tema lo tengo bien estudiado y, para poder dedicarme plenamente a las letras, necesitaría vender 5.000 ejemplares por año, cifra que en este momento es un sueño y de los dulces.
¿Qué tipo de lector eres?
Presto especial atención a la estructura, la sintaxis y el estilo. Me gustan los autores estéticos, ésos que se leen sin sentir porque sus frases son concisas, concretas y contundentes. Como ejemplo de novela perfecta mencionaré en esta ocasión Los renglones torcidos de Dios. Puedo contar hasta quizá veinte obras que hubiera querido escribir, textos que envidio sanamente, que admiro, algunos de ellos son traducciones pero no importa (seguro que el original está al menos a la misma altura). Y entre Los insaciables, La gangrena, La visita, Rosaura a las diez, La fiesta del chivo, Lolita, Alguien voló sobre el nido del cuco, Tuareg, El graduado, La familia de Pascual Duarte, Tristana y algunas otras, se halla la ópera prima de una autora Imprimátur, pues, como ya le confesé a Victoria Alonso, Desde mi olvido es una de esas obras que me hubiera gustado escribir.
Has publicado en la Blogosfera algunos relatos que escribiste hace tiempo…
¿Tienes muchos textos guardados?
Los relatos que he colgado en la Blogosfera pertenecen a El séptimo sentido, un volumen de cuentos que vio la luz hace más de diez años. Los he ido revisando y publicando: de vez en cuando es necesario echar la vista atrás. Y sí, todavía me quedan algunos, no demasiados, aunque no me inquieta que se acaben: soy prolífico y, en caso de necesidad, podría escribir uno por día (como en la historia).
Leí en una entrevista que cuando un escritor muere le siguen publicando durante muchos años, y que lo malo es que cada vez van saliendo peores textos.
¿A ti te pasaría eso? ¿Tienes textos guardados bajo llave por creer que son de peor calidad?
¡No!
¿Tienes algo en mente para lo que aún no encuentras la inspiración suficiente como para pasarlo al papel (…o al ordenador)?
No tengo problemas de inspiración. A veces me pongo a escribir y al principio me siento un poco frío, pero, gradualmente, voy calentándome y cuando ―a la hora de la cena― mi novia me da una voz, he de tomar notas rápidas para el día siguiente. Lo que me falta es una editorial que me haga pedidos.
En la Blogosfera hemos podido comprobar que te gusta añadir humor, ironía y sarcasmo en tus relatos.
¿Eres de los que te ríes de todo?
No, aunque debería hacerlo, porque la verdad es que me tomo la vida demasiado en serio. Será por eso que me desquito con mis personajes, que en ocasiones adoptan esa actitud que anhelo.
En una ocasión me comentaste que tenías tantos libros apilados que lamentablemente no encontrabas tiempo de poder leerlos todos… Imaginando esa estampa…
¿Te ves con un libro electrónico?
No: me gustan demasiado los libros convencionales, los manoseo, regreso en la historia, a veces anoto impresiones y otras los regalo (dedicatoria incluida, aunque no sean míos, y pongo cuánto me ha gustado o algo que venga a cuento).
Te propongo un viaje en el tiempo. Dime qué libro fue tu favorito cuando eras niño y porqué.
El primer libro serio que leí fue Robinson Crusoe, un regalo que me hizo una vecina el día de mi décimo cumpleaños, y disfruté horrores con el laborioso protagonista. Recuerdo especialmente su meticulosidad, que me hacía bastante gracia. Y un par de años después me hice discípulo de Boccaccio hasta el punto de que escribí una obra corta imitando su estilo. Cosas de adolescentes...
Informacion adicional
- Obra: Egregios
- Categoría: Novela
- Edición: Primera
- Premio: Primer Premio