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Jueves, 30 de Junio de 2011 13:04

Pedro Andrés Estudillo Butrón

por  Pedro Estudillo Butrón
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Pedro Andrés Estudillo Butrón, autor de: Metnok, Segundo Premio en la categoría de novela."Mi nombre es Pedro Andrés Estudillo Butrón, y nací un tórrido martes del verano del 69, mientras el mundo “civilizado” celebraba con estupor la reciente presencia de un ser humano caminando impasible por nuestra Luna. Vi la primera luz en un humilde pueblecito de la costa gaditana llamado Chiclana de la Frontera, actualmente convertido en ciudad modernizada por la cultura del turismo y el ladrillo. Aún continúo en él.

Mi educación fue la clásica de la época: católica y apostólica, sin entrar en fanatismos más allá de los propios lasalianos y salesianos que se ocuparon de mi formación más temprana; lo normal para una familia numerosa de la prometedora clase media renaciente.

Una vez terminados mis estudios obligatorios, alguien decidió que el mundo de la electrónica sería mi futuro; yo le creí y durante cinco años me estuve preparando para obtener mi título de técnico en electrónica de telecomunicaciones; por supuesto, con las mejores calificaciones.

A partir de ahí, creo recordar que mi destino ya me lo fui forjando yo solito, aunque siempre con el apoyo y colaboración de mis padres. Después de algunos años inmersos en diversos talleres, cursillos y trabajos menores, conseguí que me admitieran en una de las llamadas grandes empresas del sector automovilístico de la provincia. Todo un triunfo, objetivo conseguido: al fin podría convertirme en el trabajador honrado, padre de familia abnegado, ciudadano ejemplar y productivo al servicio de la patria que le da cobijo y protección. El orgullo de la nación.

Y así fue durante 14 largos años, exceptuando lo de padre, que aún está por llegar; mañana, tarde y noche, al cuidado de un pequeñísimo engranaje de la pesada e imparable maquinaria del Capitalismo, disfrazada en esta ocasión de multinacional del automóvil. Hasta que un antiguo y salvador problema de espaldas se fue agravando con el tiempo, tras interminables horas de pie, llegando a liberarme por completo de semejante esclavitud.

Una vez libre de esa pesada carga, pude dedicar mi tiempo, al fin, a algo más productivo en el terreno personal, y me entregué a la lectura de manera enardecida: filosofía, religión, ciencia, historia, salud... temas que hasta entonces ni tan siquiera me había planteado empezaron a apasionarme y a llenar mi aletargada mente de ideas nuevas, inquietudes esperanzadoras y caminos por explorar. Y fue entonces cuando, de la nada, surgió la necesidad de exteriorizar todo aquello que me bullía por el cerebro; en apenas año y medio llegué a escribir hasta cuatro libros:

  • El renacer de la humanidad.
  • El Mesías.
  • Tratado sobre la Sabiduría.
  • Metnok.


A parte de estos libros, también creé un blog llamado Existir es Resistir, donde volcaba cada pensamiento en forma de relato, artículo, poema... cualquier estilo me servía para desahogar mi anhelo creciente. Mi recién estrenada afición literaria me condujo a matricularme en un taller de literatura de la localidad llamado Escuela de Letras Libres, donde pude conocer y entablar relación con más gente con las mismas inquietudes. Y así continúo en la actualidad, desarrollando mi afán con multitud de escritos menores y otros libros inacabados, intentando sacar notas a un piano que se me resiste e involucrándome en todo proyecto social y humanitario que me salga al paso, y del cual prevea un posible aprendizaje para esta apasionante experiencia que es la Vida.

Una de esas novelas inacabadas terminó convirtiéndose en relato; lo llamé Memorias de un Guerrero, y me dio la gran satisfacción de obtener el tercer premio de relatos en el II Certamen Literario organizado por la Fundación Imprimátur, en el año 2010. Y no quedando aún conforme con eso, para el siguiente certamen presento nuevamente dos de mis libros: El renacer de la humanidad y Metnok, quedando este último como inesperado ganador (al menos para mí) del segundo premio de novela.

Así que qué puedo decir sobre la Fundación Imprimátur; la primera palabra que me viene a la mente es transparencia. No creo que a nadie le quepa ya la menor duda de que atravesamos tiempos de cambios; nuestras más emblemáticas plazas patrias y algunas foráneas han sido testigo de ello, y aún siguen siéndolo. Los ciudadanos indignados levantan al fin sus voces en contra de la corrupción desmedida, convertida hasta hoy en el pan nuestro de cada día, pidiendo, o más bien exigiendo, precisamente lo que Imprimátur lleva ofreciendo desde sus inicios: transparencia, honestidad, pulcritud, confianza, apertura a la participación, además de una total entrega a la divulgación de la literatura amateur, alejada de los viciados círculos de poder de las editoriales más poderosas del “planeta”.

No soy adivino, así que no puedo prever el futuro de Imprimátur, pero sí que puedo asegurar que ya han creado precedente y ejemplo para lo que está por llegar; y también puedo decir que todos los que hemos formado parte, de una u otra forma, de este hermoso proyecto, tenemos motivos sobrados para sentirnos orgullosos. Yo, al menos, sé que nunca olvidaré mi paso por la Fundación, ni lo que ellos han hecho por mí.
"

 

En Chiclana de la Frontera, a 30 de junio de 2011.
Pedro Estudillo Butrón

Informacion adicional

  • Obra: Metnok
  • Categoría: Novela
  • Edición: Tercera
  • Premio: Segundo y Accésit
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