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La Blogosfera de Imprimátur

Una breve descripción acerca de tu blog

Imelda

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

Espero que este tipo de relatos también tengan cabida aquí... con todos mis respetos. Aunque PLSalvador ya ha abierto una pequeña puerta muy sutil y hábilmente, como corresponde a un escritor de su categoría. Lo mío es más a lo bestia.

Espero que les guste.

 


El poder del libro

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

Las minas del rey Salomón, de H. Rider Haggard; así se llamaba. Ese fue el primer libro enteramente de mi propiedad, nunca lo olvidaré. Tendría yo unos nueve o diez años cuando me lo regaló mi padre. ¡Mi primer libro! Hasta aquel momento todo habían sido tebeos y algún que otro comic, todos ellos compartidos con mis hermanos y hermanas, pero un libro... todo lleno de letras, sin una sola ilustración... todo un tesoro para mí. Tres veces seguidas acabé leyéndolo. Y aún lo conservo; algo desgastado y descolorido por el paso del tiempo, pero con todo su contenido y valor emocional intactos. Es la magia que poseen los libros.
Es una simple historia de aventuras, más o menos entretenida, pero eso es lo de menos, podía haber sido otro cualquiera y lo hubiera devorado igual. Por entonces me pareció la más grandiosa historia jamás contada. La primera vez en mi vida que leía tantas letras seguidas en tan corto espacio de tiempo... ¡Tres veces seguidas! No me lo podía creer, ese pequeño objeto de cubiertas amarillas había conseguido lo que ningún otro juguete había hecho jamás. Estaba emocionado con mi tesoro literario... y quería más.
Han pasado muchos años de aquello, y nunca le estaré lo suficientemente agradecido a mi padre. Aquel regalo, más todos los tebeos y comics de mi infancia, seguramente serán los más valiosos presentes que haya recibido en mi vida. La estimulación a la lectura es de las cosas más importantes que unos padres podrán hacer por sus hijos nunca; algo de lo que jamás podrán arrepentirse.
Después de Las minas del rey Salomón han pasado por mi vida muchas otras historias y aventuras de todo tipo. Leyendo he llorado, he reído, me he asustado, me he entretenido, he viajado... pero sobre todo, he aprendido. He aprendido que la vida es mucho más que las cuatro paredes que me rodean, que existen otras ideas, otras gentes, otros horizontes, otras costumbres, todas igual de válidas e importantes. Con un libro entre las manos he crecido como persona, como ser humano individual dentro de un conjunto social e indivisible; he aprendido a respetar, a valorar, a no juzgar, a comprender... he aprendido a Vivir.
El libro es una de las herramientas más eficaces que posee la humanidad del presente para aprender a discernir por sí misma. Ante la sumisión absoluta a un sistema  manipulador por parte de la gran mayoría de medios de comunicación de masas, donde sólo prima el poder del dinero por encima de la Verdad, el libro se ha convertido en una vía de escape insustituible: manejable, intercambiable, sin límite de contenido, asequible y con multitud de formatos y estilos aptos para cualquier persona que se interese por algún tema determinado.
Regalen libros, cómprenlos, préstenlos, descárguenlos de la Red; lean por favor, inciten a la lectura a las personas cercanas. Un libro no es sólo un compendio de conocimientos o de historias entretenidas, un libro es mucho más, es cultura, es educación, es crecimiento, es socialización, humanización, es una de las más eficientes maneras de salir de la mediocridad a que nos condena el sistema capitalista dominante. Un libro es LIBERTAD.


La Muerte

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

Siempre he pensado que, con respecto al término de nuestros días por este mundo, lo realmente importante no es el “cuándo” ocurrirá, sino el “cómo”.

Dejo un par de ejemplos como ilustración.


Magia en la playa

Publicado por: Estudillo

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Y la muerte se pronunció.

Fría y calculadora, súbita como un rayo en el estío, impredecible e incuestionable.


Existe un tiempo (extracto de Metnok)

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

Existe un tiempo para permanecer detrás, en la sombra, protegido de toda influencia externa y manipuladora. Esa es una posición privilegiada para la observación. Existe un tiempo para callar y obedecer, para aprender y consentir. Desde la transparencia que nos proporciona la penumbra nada entorpece nuestra vigilancia sobre lo que acontece ante nuestros ojos, en la luz, nada enturbia nuestra mirada hacia delante, escrutando todo lo que nos rodea, escuchando, juzgando y, sobretodo, recordando.
Permaneciendo detrás, tenemos a todos los que nos preceden a la vista, todos se muestran tal cual son, seguros de no ser juzgados por ninguna inquisidora mirada, tal es la ventaja de la invisibilidad. De ahí que esa privilegiada posición sea la única que nos proporcione conocimientos y sabiduría.
Este tiempo debe transcurrir despacio, no debemos apresurarnos en abandonarlo, así como tampoco debemos desatenderlo mientras transcurre. Pero como todo tiempo, el de la contemplación también expira.

Existe otro tiempo para alzar la voz, para actuar y para soportar sobre nuestras espaldas el peso de la injusticia y la soberbia ajena. Existe un tiempo para acallar con ímpetu todas aquellas otras voces que gritan, que mienten, que manipulan; para borrar la existencia de aquellas palabras surgidas de la intemperancia y el desenfreno, y reemplazarlas por otras que sean fruto de la profunda deliberación, del sosegado recogimiento y de un arduo razonamiento.
Este tiempo comienza una vez que conozcamos en profundidad todo lo que se antepone entre nosotros y nuestro camino; es entonces cuando debemos abandonar la oscuridad y salir a la luz. Es en este momento cuando debemos poner sonido a todas las calladas reflexiones hechas desde la sombra y desde una minuciosa observación.
Este tiempo debe acabar cuanto antes, no debemos alargarlo innecesariamente; pero una vez terminado debemos asegurarnos de que sea para siempre, o al menos que dure cuanto sea posible. Es por ello que antes de darlo por concluido tenemos que procurar, con todos los medios a nuestro alcance, que los obstáculos queden totalmente pulverizados, enterrados en lo más profundo del abismo primordial; de otra manera, volverán a resurgir con mayor fuerza y resolución que lo hicieron una vez.

La Verdad

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: No etiquetado 

Existe algo más que lo puramente visible, lo razonable, algo más que lo justamente establecido tras pasar por el filtro de los sentidos y de la lógica. Algo que desde el resurgir de la humanidad el hombre ha sabido que existía, que estaba ahí, que tenía implicaciones reales en sus vidas y en el mundo en general. Pero para que algo exista realmente hay que ponerle nombre, definirlo, dotarlo de naturaleza. Y es ahí donde no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo.

En tiempos remotos, cuando las diferentes civilizaciones se encontraban separadas por extensos océanos, inhóspitos desiertos o escarpadas cordilleras, todo resultaba más sencillo. De generación en generación iban pasando estos místicos conocimientos sobre lo inmaterial, divino, milagroso o celestial, importando poco el nombre recibido, dando por bueno lo aprendido. Eran altas enseñanzas surgidas en la antigüedad (siempre en la antigüedad), que llegaron a nuestros ancestros después de arduas reflexiones y duras experiencias sufridas. ¿Por qué cuestionar tales conclusiones que les llevaron a solucionar sus problemas con la naturaleza y a resolver sus dudas, conduciéndoles a una vida más serena, segura y en armonía con el entorno? Todo provenía de la misma raíz, no había controversia; de vez en cuando surgía algún iluminado en la misma comunidad que se atrevía a realizar modificaciones en la doctrina, generalmente pequeños cambios, que la completaban o la hacían algo más coherente con los cambios culturales sufridos. Si estos cambios eran bien admitidos por la comunidad, pasaban a convertirse poco a poco en parte de la Enseñanza. Y de esa manera, la “Verdad” continuaba transmitiéndose de padre a hijo eternamente.


La persona que más admiro del mundo

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: No etiquetado 

La persona que más admiro del mundo no ha recibido nunca ningún premio, jamás le han aplaudido, ni sabe lo que es un reconocimiento público... Pero no le importa, porque tampoco lo necesita.

La persona que más admiro del mundo no gana un gran sueldo, de hecho, no tiene sueldo; no posee grandes negocios, ni tiene empleados a su cargo... No sabría qué hacer con ellos y, probablemente, terminaría invitándolos a todos a almorzar.


Ramón

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

Cuando Ramón abrió los ojos aquella mañana, lo primero que vio justo en la pared frente a su cama, fue una mancha de humedad con la forma perfecta de un payaso.

–Qué ironía –pensó–. Un payaso en este lugar tan sórdido y lúgubre.


El reflejo

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

“Balance”, fue la primera palabra que acudió a la mente de Ramón al sonar el despertador aquella mañana.

Efectivamente, aquel día tocaba balance.


La caverna maldita

Publicado por: Estudillo

Etiquetado en: Pedro Estudillo

La oscuridad pesaba como un manto de rocas malolientes.


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