Publicado por: aivique
abierto Mar 16, 2012
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Tenía tanto miedo que apenas podía respirar. La atmósfera estaba tan cargada de gritos y sollozos que se había vuelto irrespirable. María, acurrucada en un rincón de la cocina, observaba ida las gotitas de sangre que salpicaban el suelo. Él ya se había marchado, había huido de la escena como una culebra cobarde, y la había dejado allí, golpeada, con un pitido insoportable en los oídos. Permanecía quieta a pesar de estar sola en la cocina, temía incluso pensar, como si de alguna forma él pudiera darse cuenta y volver para matarla.
Publicado por: aivique
abierto Feb 17, 2012
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Sin aliento, y con la garganta lacerada por la gelidez de la noche, nos detenemos junto a las ruinas de una triste iglesia. Pienso absurdamente en el dueño del departamento, aplastado bajo el edificio. Inexplicablemente dormía, a pesar de lo acaecido, dormía como un animal que sólo obedece a su instinto, seguramente la muerte le ha sobrevenido sin percibirlo siquiera.