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La Blogosfera de Imprimátur

Los blogs de los Autores Imprimátur

LA LANZA Y EL DRAGÓN (destiny hero)

Publicado por: plsalvador

Etiquetado en: destiny hero



En tiempos que el hombre ya no puede recordar, se dice que desde el cielo descendió un gran dragón, tan poderoso como sabio. Pero el hombre, en su infinita codicia, intentó capturar o destruir al dragón para robarle su poder y conocimiento. Día tras día, los magos ansiosos de magia, los demonios sedientos de poder y los falsos héroes buscaban al dragón con el único propósito de hacer fama o fortuna, pero vanos fueron todos sus intentos porque uno tras otro fueron cayendo en la oscuridad.

         El tiempo transcurrió sin tiempo, y, cuando el dragón ya estaba acostumbrado a descansar sobre los huesos de aquéllos que intentaron esclavizar su poder, apareció ante él un digno guerrero, que armado solo de ingenio y valor, desafió al dragón.

         La enorme e imponente bestia se levantó y, aceptando el reto, lanzó su abrasador fuego sobre el guerrero.


TÁBULA RASA

Publicado por: plsalvador

Etiquetado en: P.L. Salvador



Volver a empezar, de eso se trata. La idea es partir de cero. Queremos, en fin, hacer borrón y cuenta nueva. O tábula rasa[1], como dicen los más cultos. Ya saben, año nuevo, vida nueva, aunque en esta ocasión estamos a finales de junio.

¿Quién no lo ha hecho alguna vez? ¿Quién no se ha acostado una noche diciéndose «a partir de mañana seré otro»? Estoy hablando de insatisfacción: en un momento determinado no te sientes a gusto contigo mismo y decides cambiar radicalmente. Lo terrible es que casi nunca se consigue. Aunque probablemente no sea tan terrible.                

A nosotros nos ha ocurrido muchas veces y ésta es, por consiguiente, una de tantas. No quiero decir con esto que es menos importante que la primera, ni que no nos lo vamos a tomar en serio, pero sí que no sufriremos un desengaño si fracasamos (por aquello de que ya estamos acostumbrados). Fe e ilusión no nos faltan, que creo son básicas.




Lo que nos da el amor

Publicado por: samuel

Etiquetado en: No etiquetado 

Pretéritas chifladuras clamoreantes en abadías.

Despeñados machetazos de fanfarrón;

centinelas del suicidio, de las horas y los días,


LAS FRASES QUE RECORDAMOS POR CARLOS ORLANDO BONET

Publicado por: ernesto bonelli

Etiquetado en: No etiquetado 

 
las frases que recordamos publicado hace 1 Mes, 1 Semana PUBLICADO EN FOROS     
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Siempre tuve la inquietud de conocer la razón de que siempre nos acordemos de las mismas frases. Algunas son de nuestra madre o de nuestro padre, otras son de amigos, compañeros de trabajo, médicos ceremoniosos o alegres compañías. Mi madre siempre me decía: nunca dejes para mañana lo que puedas hacer hoy y sonreía para no intimidarme. Mi padre en cambio, me dijo una noche en tono de sentencia que las mujeres no eran de fiar. Nunca entendí lo que realmente me quiso decir o mejor dicho cual fue su intención al hacerlo y pensé que tenía alguna relación oculta que lo había defraudado; mis quince años me hicieron estar desde esa noche, atento a sus malhumores, vida y andares, pensando siempre como todo hijo, en la sublime unidad familiar.
Un amigo me susurraba que a las mujeres las prefería de a dos y me miraba con un evidente gesto de lujuria anhelada. Otro decía que siempre se bañaba por las mañanas para quitarse el sudor de la noche. Un inteligente padrino proclamaba su deseo de permanecer soltero toda su vida, y agregaba que no tenía socios en razón de que las medias eran para los pies. Otros amigos, me dijeron cosas que aún hoy recuerdo cuando voy a hacer alguna cosa extraordinaria o cuando emprendo algún camino nuevo. A veces me vienen a la memoria frases sin significado especial como las de una doctora amiga que siempre repetía que no confiaba en el alcohol salvo por el líquido que arrastraba los gérmenes: prefería el agua y el jabón. Todos sabemos cuales son las frases que a veces se nos aparecen y no quisiéramos que eso sucediera pero están allí impías, para recordarnos que no todo es alegría, felicidad o simple rutina. También está el lado oscuro de nuestras vidas, el rato que sufrimos aguantando quejas sinceras o no, las palabras finales de alguna conversación con un amor imposible o trunco, el gesto acompañado de una frase chocante con la que se nos echó de nuestro trabajo o la frase sencilla con la que se nos comunicó la pérdida de un examen. Creo que más allá de esas palabras importantes que recordamos una y otra vez, hay cosas banales, estúpidas si se quiere que nos acompañan para decirnos que somos humanos, tontos y básicamente seres simples. La memoria nos dice que quizás el ser humano ha venido recordando cosas sin aparente sentido práctico o sin un significado trascendente, por que sabiendo nuestro destino final que es trágico y anunciado, nos acompañamos con la memoria de los demás, sus frases tontas, sus dichos y sus alegrías y pesares. Lamentablemente nos acompañan algunas frases duras:la terrible sinceridad de una persona amada que te dice que a partir de ahora seremos amigos y nada más, el insulto injustificado de alguien que no comprendió o malinterpretó algunas acciones personales. La única frase que no puedo entender ni justificar me la dijo un amigo íntimo, de esos que se cuentan con los dedos de una mano, de manera incomprensible y de una crueldad que creo no imaginó. Frente al féretro de mi madre, el día del velorio, me miró con aire de complicidad y susurró: no tenés necesidad de llorar tanto ni quebrarte, creo que estás haciendo teatro.
Lo miré turbado y me puse a pensar más allá del natural rechazo que provocaron sus palabras, si yo en realidad daba esa impresión, si el dolor que me desgarraba era real o era el dolor que yo quería transmitir a la cincuentena de familiares y amigos presentes esa tarde fría de un atroz invierno. El había perdido a su madre hacía un año y me parece ahora y hace años que pienso lo mismo, que se sintió molesto, que envidió mi dolor; que él no sintió lo mismo y que por eso y sin más maldad que la de un comentario de amigo, me comunicó lo que pensaba sin darse cuenta que hace veinte años que de tanto en tanto, me pongo a pensar que pudo pasar por su cabeza al ofenderme de esa manera y en ese momento casi teatral de un velatorio. No hay nada que no pueda ser objeto de envidia. Nunca pude superar la muerte de mis padres: es un dolor cruel y quizá innecesario que nos trae la condición humana y que la hace infeliz desde el momento de se toma conciencia que lo que uno más quiere en el mundo va a desaparecer.
 
 

MEJOR VIEJO Y GASTADO

Publicado por: plsalvador

Etiquetado en: REFLEXIONES



Hoy he vendido siete libros por mi cuenta. La verdad es que últimamente no tengo demasiado éxito. Antes de la crisis me iba bien, las viejas ediciones iban saliendo. Nunca he llegado a ganar dinero, pero me sentía bien, contaba con algunos lectores que, además, regalaban mis novelas regularmente. Por eso, cuando salió a la venta Egregios, pensé: «Ésta se vende como churros».

Pues no. Mis lectores se han desvanecido. Muy de vez en cuando reaparece uno y me animo un tanto. Pero noto que el precio les echa para atrás, respingan o me miran de soslayo, titubean, a veces ponen caras raras, como para despistar, o se hacen los locos; y el otro día llegó una (otra; ya van varias) y me dijo alegremente: «He leído Egregios; la cogí en la biblioteca».

No, no me molesta que me lean gratis: ¡me encanta! Pero, naturalmente, también deseo que mis libros entren en los hogares. Sobre todo porque así pueden ir pasando de mano en mano, gastarse, envejecer en familia. ¡Ah, las mejores lecturas surgen de libros manoseados, viejos, mil veces leídos!…  


LA JAULA DEL MIEDO

Publicado por: aivique

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Tenía tanto miedo que apenas podía respirar. La atmósfera estaba tan cargada de gritos y sollozos que se había vuelto irrespirable. María, acurrucada en un rincón de la cocina, observaba ida las gotitas de sangre que salpicaban el suelo. Él ya se había marchado, había huido de la escena como una culebra cobarde, y la había dejado allí, golpeada, con un pitido insoportable en los oídos. Permanecía quieta a pesar de estar sola en la cocina, temía incluso pensar, como si de alguna forma él pudiera darse cuenta y volver para matarla.

 


Cuando Yo No Esté

Publicado por: samuel

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Si en cien años yo no he muerto,

escríbeme una carta sin punto final

donde describas con insistencia,


INESPERADO ENCUENTRO (mariateresa)

Publicado por: plsalvador

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Alfonso, el jefe de redacción de la editorial, y Raquel, la escritora que acababa de ganar el premio más prestigioso y de más cuantía monetaria de esos momentos en España, trataban de encontrar las palabras más adecuadas para la contraportada del libro. Mientras el cursor del ordenador parpadeaba, trataban de continuar con la frase empezada.

Se miraron y se besaron.


VEGAS - cuento de carlos orlando bonet

Publicado por: ernesto bonelli

Etiquetado en: No etiquetado 

VEGAS

 

La convención de la empresa oficialmente había terminado al mediodía. Algunos se reunieron en un informal almuerzo cerca de la piscina. Agotado de tanto palabrerío inútil me fui a la habitación a descansar. Como siempre el espectáculo de los edificios enormes, hoteles en su mayoría, y el lejano desierto con las montañas que circundaban el valle me dio cierta calma y felicidad. Ese contraste me reconfortaba, era mejor que los ambientes con aire y perfume condicionados, diseñados para evitar el incómodo humo de cigarrillos que provenía de las salas de juego de la planta baja.  Al rato sentí algo de hambre. Quise también tomar algo de aire fresco, mi avión partía en dos días. Me vestí informalmente y fui a  comer algo. Crucé  la avenida Las Vegas con alguna dificultad por el intenso tránsito y pasé al otro lado, que curiosamente implicaba una mayor mezcla de gente: turistas, vendedores vocingleros, y habitantes de la ciudad caminando y comprando.  Algunos me ofrecían paradisíacos servicios sexuales cercanos y por poco dinero otros lugares de juego con un bono inicial. Había una especie de feria de vestimenta y regalos que evité con rapidez, luego un par de farmacias que vendían hasta ropa de marca y un concurrido oloroso lugar de hamburguesas. Caminé media cuadra y encontré un supermercadito con un bar al frente que vendía franckfukters de tamaño excepcional y marca reconocida. El niño que hay en mi interior me hizo resolver el problema de mi angustia oral con un enorme pancho y una soda. Me acodé a un improvisado mostrador cercano a la caja. Oigo de repente un griterío que provenía de la parte del supermercado. Un hombre de campera azul, pelo airado y los ojos enrojecidos discutía con un latino veinteañero, bajo pero de cuerpo trabajado que vestía un par de jeans, ojotas y una camiseta que resaltaba sus músculos y tatuajes. La discusión según traduje,  era por algo que el hombre joven de campera azul que parecía borracho, había robado y que según el latino, había metido en una bolsa de tela que portaba. La señora encargada se acercó con cara inexpresiva. Impávida miró la escena, la señora era oriental, china o coreana quizás. Nada dijo. El hombre insultó al latino y lo invitó a pelear allí mismo. Tiró la bolsa al suelo y se rompieron dos botellas de cerveza. Gritó borracho y con la mirada perdida que si era hombre pelease con él. Que era de Texas y no de cualquier parte. La china o coreana miró a su empleado. Este ahora detrás del mostrador, tomó un cuchillo y exclamó:

-          Hey Mister: yo  no puedo pelear con Usted;  soy un marine de las fuerzas especiales; regresé  hace dos meses.  Este es mi país. Nací acá como Usted. No me tiente más por que lo mato en un segundo.


¿HUECO?

Publicado por: plsalvador

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Dicen algunos que este Mundo que nos cobija no existe. Dicen que ni siquiera nuestros cuerpos existen. Según ellos, todo es una ilusión, y aseguran que esta ilusión la ha creado nuestra alma. En realidad ―insisten―, solamente hay un espíritu, pero Éste se divide continuamente para purificarse en el alambique de la vida. Y nuestra ignorancia forma parte de ese proceso de purificación…

Yo no sé si esto es verdad, pero sí es cierto que los objetos están formados por moléculas huecas; y éstas, por átomos huecos. Es increíble, pero todo en este Mundo está hueco…

Y, sin embargo, ¡qué dura es la vida!




Sí ―conviene Mariateresa―, el Universo debió de comenzar así, como un hueco sin más: un cielo abierto. Dicen que la Tierra se formó con partículas sueltas de la oquedad cóncava.

Es una gran suerte no conocer otros mundos: así no podemos comparar. Aunque, si solamente somos espíritu, nos alzaremos por encima del tiempo en cuyo hueco todo fluye, gira, y los detalles cotidianos serán puras anécdotas.

La vida, cuando lo piensas bien, ¡no es tan dura!


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