Dos meses hace que pediste una opinión y... ni una sola veo. ¡Vergüenza me da! Bueno, lo peor es que ahora tengo que dártela yo, que soy un hueso.
Empezaré diciéndote que, si me llegase en calidad de editor, la rechazaría. Pero... eso no significa que no tenga su áquel; de hecho lo tiene, aunque haya quedado semi-oculto bajo una capa de broza.
SOLUCIONES
Primera: Eliminar todo aquello que sobra y enfatizar lo verdaderamente importante. Sobran detalles, descripciones, acciones sin repercusión. Sin embargo, el silencio del padre es importante y hay que desarrollarlo convenientemente para que el lector se empape con él; también es esencial crear en Galicia un ambiente misterioso.
Segunda: Agilizar los diálogos y hacerlos creíbles. Ejemplo:
-Así que tengo un tío en Galicia...
-Sí, pero...
-Me parece terrible que papá me lo haya ocultado.
-Bueno, creyó que era lo mejor...
-¡Por Dios!... -y, visiblemente disgustada, se pone en pie.
Tercera: Repasar la puntuación, con especial atención a las comillas.
Hecho esto, la obra será otra, no lo dudes.
En cualquier caso, no olvides que ésta es una opinión como cualquier otra.