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El reto de Sigue el Relato de los experimentos literarios de nuestro foro con 15 aportaciones y más de tres páginas supera ya las 450 visitas. De momento sólo han participado 8 usuarios en su redacción, si participamos todos seguro que multiplicamos estas cifras en un santiamén, desde aquí os animamos a todos a participar.

Para que tengáis más fácil el seguir el relato publicamos aquí un compendio de lo que va escrito hasta la fecha. Este compendio recoge de corrido las 15 respuestas al mensaje iniciado por monga.

Foro: Sigue el relato - Tema: Doy el pistoletazo de salida.


 
Sophie se levantó raudamente de la cama, se aseó y bajó a desayunar. Allí en la cocina se encontraba su madre, que le estaba preparando a su pequeño gran retoño unas dulces tortitas con miel. Desayunó degustando cada milímetro de porción carbohidratada y acudió como cada día al instituto.

El próximo autobús aun tardaría media hora en pasar, su madre se enfadaría como cada vez que lo perdía y llegaba tarde a comer. Si no te entretuvieses por ahí no se te quedaría la comida fría, le diría como siempre. Aunque quizá esta vez no fuese así, total su casa quedaba a cinco manzanas del instituto y si corría un poco quizás llegase antes de lo que tardaría el siguiente autobús. Con suerte en media hora estaría en su casa y seguro que esta vez no quedaba nada en el plato después de semejante carrera. Sin pensarlo más se lanzo en una frenética carrera, la meta, que su madre no se tuviese que enfadar de nuevo.

Sophie emprendió una carrera a trompicones hasta su casa, acompañada por el arrítmico latido de su corazón. Cuando apenas hubo recorrido dos manzanas de distancia, percibió un estrepitoso sonido, procedente de una papelera que moraba en el camino. Paró en seco su cuerpo, se secó el sudor de la frente y acto seguido se acercó cautelosa hasta ella.

De repente, algo negro saltó del interior de la papelera arrastrando consigo papeles, vasos aplastados de algún fast food y bolsas de plástico arrugadas... ¡Maldito gato! ¡Qué susto!, si ya tenía las pulsaciones por las nubes... ahora esto. Iba a volver sobre sus pasos cuando vió algo de reojo, una luz, un brillo surgía del fondo de la papelera... cautelosa se inclinó sobre ella para atisbar en su interior...

Lástima, sólo era la chapa de un jamón, esa que pende de un cordón atado a la pezuña de la pata de un jamón. Había pensado, que se yo, que sería una condecoración de un viejo soldado, la medalla de un deportista, un colgante de esos con la imagen de algún santo. Su imaginación portentosa le había jugado una mala pasada esta vez. ¿Sólo esta vez?..

La verdad es que no era la primera vez. Siempre le jugaba estas pasadas, aun así tomo la chapa en sus manos y la guardo en su bolsillo. Le serviría para recordar que debía fiarse menos de su desbordante imaginación y ser más realista cómo siempre le decía su madre. Miro el reloj y vio que al final llegaría tarde. Reemprendió su alocada carrera sin mirar atrás y pensando en llegar cuanto antes.

Finalmente, agotada y agitada llego a su casa. Al final sólo llegaba diez minutos más tarde de lo habitual, tampoco era para tanto, llamo al timbre. Su madre a parecía al cabo en la puerta -que te ha pasado esta vez Sophie-, le espeto según la vio. Sophie bajo la mirada -nada, perdí el autobús, me despiste...-, contesto.- Ahy! mi pequeña Sophie, eres un desastre, anda pasa ya, la comida esta enfriándose en la mesa-, le dijo su madre.

Tras engullir unas sabrosas albóndigas con patatas, acompañadas de la visión de su serie de dibujos favorita, fregó los cacharros y subió mochila en mano a su habitación. Nada más entrar dejó caer su cuerpo por inercia en la cama. Cerró los ojos, con el fin de facilitarle el trabajo a Morfeo y descansar de su jornada estudiantil. Pero a los pocos minutos una luz proveniente de su macuto la obligó a abortar "la misión siesta". Pegó un salto del catre y observó defraudada que la luz se había extinguido. Igualmente se acercó hasta la mochila, la abrió, tomó entre sus manos la chapita del jamón y la tiró con desgana a la papelera.

Miró la chapita en el fondo de la papelera y se sintió liberada, era un peso que se quitaba de encima, no sabía decir desde cuando tenía aquella mala costumbre de recoger y guardar todo lo que encontraba… bueno también estaba la mala costumbre de perder siempre el autobús… la mala costumbre de comer, tragar, engullir… ¡qué narices las cosas por su nombre! devorar la comida, ya fuese la de su madre, la del bar de la esquina o la del Burger King, a partir de hoy se acabó el síndrome de Diógenes, la bulimia, vivir en los mundos de yupi…, a partir de hoy Sophie sería una nueva Sophie…

Pero no le iba a ser tan fácil dejar de ser ella misma. Cada segundo su imaginación pintaba los átomos de oxigeno, nitrógeno y argón, teletransportándola a un lugar mejor, donde no existía ninguna preocupación y todo era fácil. No deseaba privarse de sus quimeras personales, pero sí poder controlarlas para evitarse algún que otro problema. Al rato se escuchó a su madre anunciando a los cuatro vientos que pasaría la tarde en la peluquería. Tomó el auricular del teléfono y marcó el número de su mejor amigo Ryan.

El teléfono dio tres tonos seguidos. Ryan era el único amigo que tenía móvil. Bueno, admitió Sophie para ella misma, era el único amigo que tenía, en general. Sophie miró la pantalla líquida del teléfono, distraída, y descubrió que había marcado mal el último número: en vez de un 8, había pulsado el 5. Antes de colgar, al otro lado de la línea se escuchó un "diga", y Sophie se quedó paralizada.

eh, ¿Ryan?, perdón creo que me he equivocado...
No pasa nada, al fin y al cabo, llamas porque sólo necesitas contar algo a alguien pues, ¡cuéntamelo a mí!.
Fue increíble, pero creo que esa persona anónima tenía razón, sólo quería que me escucharan y así fue como comenzó mi relato.

Verás, no sé quién eres y porque te permites el lujo de creer que yo necesito hablar contigo -dije, entonando la voz para que pareciera haberme sentido herida en mi amor propio, cuando realmente lo que estaba deseando era decirle a ese perfecto desconocido, que a partir de ese momento mi vida iba a cambiar - y cambió, pero no sabría explicar qué casualidad o causalidad hizo que esto sucediera-

Sonrió, me has llamado tú...

Entonces Sophie colgó violentamente, atentando contra la integridad física del propio teléfono, que aterrizó estrepitosamente contra el suelo. Siempre le pasaba lo mismo. Cuando se ponía nerviosa o se sentía violenta, actuaba de una manera poco convencional, más similar a un decrépito de mono, que a una persona racional. Comprobó orgullosa que el teléfono seguía funcionando y lo tomó de nuevo entre sus finas manos. Cuando se disponía a teclear el número de Ryan (el verdadero sin erratas), comenzó a sonar. Distinguió en la pantalla del receptor las cifras numéricas, marcadas por ella misma con anterioridad. La joven titubeó ante la opción de responder...

¿qué hago? En el fondo le apetecía descolgar, pero por otro lado pensaba “me confundo al marcar, me contesta educadamente y yo voy y le cuelgo… ¡qué mal rollo!”, mientras valoraba sus posibilidades el teléfono continuaba sonando… -Nada, paso de cogerlo y ya está, mientras tanto el politono del móvil iba “in crescendo”, de repente unos golpes retumbaron en la pared acompañados de unas voces provenientes de la habitación de al lado, “¡¡¡Sophie maldita sea coge el teléfono de una vez!!!” voceaba su hermano menor Tim, al ir a silenciarlo sin querer descolgó y al darse cuenta inmediatamente volvió a colgar…

¿Qué es lo que hace que en un momento nuestra vida pueda cambiar dando un giro inesperado? A veces, la mayoría, una tontería se convierte en el detonante de toda una metamorfosis catártica. Aquel día respondió al desconocido del teléfono, más por ella misma que por disculparse con él, esperando, deseando poder expresar todas las emociones que sentía a flor de piel. Cuando se quiso dar cuenta, llevaba más de una hora hablando con el desconocido del teléfono y se sintió sorprendida y avergonzada a partes iguales de todo lo que le había confesado...
 
Desde Imprimátur queremos agredecer su participación a:
 
MONGA, EBANUX, ALEX, EL CHACHE, ANA, ROSKAT Y  SIXTYMISSING
 
No dejeís de postear, ¡Continuemos el relato!
 

 

 

 

 

 

 
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