Y el caso del doble asesinato en el Támesis.
Badwind Eugene One tercero, hijo mayor de una de las familias más antiguas, adineradas y nobles de Gales, se doctoró en Psicología por la Universidad de Oxford. Dominaba a la perfección cuatro idiomas, aparte del inglés y del galés: el español, el alemán, el árabe y el francés.
Si bien de niño era flacucho, desgarbado y de apariencia enfermiza, cuando creció se convirtió en un joven atlético y vigoroso gracias al Aikido y a otras artes marciales, además de a los cereales Kellogg’s. Era rubio y tenía el cabello algo largo y ondulado. El color de sus ojos no se podía precisar muy bien, por la mañana eran azules y por la tarde parecían grises. Su mirada era lánguida y desanimada a causa de los parpados que nunca conseguían abrirse del todo. Precisamente esa forma de mirar, mustia pero a la vez perspicaz e inquieta, fue lo que más llamó la atención a Sara Livingstone, hija del jefe del Departamento de Investigación Criminal, la primera vez que lo vio en su despacho del flamante edificio de New Scotland Yard. Desde entonces, anduvo loca por él en contra de la opinión de su padre que no veía con buenos ojos aquel capricho de su niña, enamorada, sin remedio, de un hombre que no le correspondía y que quizás nunca lo haría.
Nueva novela a concurso en imprimatur.es escrita bajo seudónimo por Ricardo Lampert.

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