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Correo de Juan Carlos Garrido del Pozo recibido el día 16 de octubre de 2009. Publicamos el correo original de Juan Carlos y las repectivas contestaciones.

De: Juan Carlos Garrido del Pozo
Enviado el: viernes, 16 de octubre de 2009 11:32
Asunto: Al respecto de su certamen
 

Estimados amigos:

No me cabe ninguna duda de que me estoy metiendo donde no me llaman; aun así, persisto en la labor porque abrigo la convicción de que ustedes obran movidos por la mejor de las intenciones y me siento en la obligación de transmitirles lo poco que he aprendido en los años que llevo ejerciendo de concursante habitual, sobre todo por boca de gente que acopia mucho tiempo en esto, hasta el punto de casi haberse convertido en profesionales de los certámenes literarios.

Por lo común, no suelo erigirme paladín de causas perdidas, si bien en este caso son varios los motivos que me invitan a simpatizar con Uds. y, por tanto, a ofrecerles mi apoyo, aun cuando no me lo hayan solicitado, y cabe la posibilidad de que me conminen a que me lo guarde donde se me antoje. El primero de ellos, el hecho de que tengan el domicilio en San Fernando, municipio del que fui vecino casi veinte años, y en segundo lugar, porque encuentro notables paralelismos de su caso con el de Maghenta, empresa también dedicada a la industria gráfica y que por un tiempo se aventuró en el mundo editorial y que, casualmente, abandonó justo antes de editar una novela de este servidor.

En los certámenes en los que se permite que  vote el público en general, al final acaba ganando el participante que es capaz de movilizar a mayor cantidad de gente, que habitúa a ser el que dispone de más contactos en Twiter o en Messenger, y, por lo común, lo hace con una obra mediocre, cuando no nefasta. Lo sé por propia experiencia,  no en vano he concurrido a varios de ellos, y confieso sin sonrojos que en uno de ellos llegué a movilizar a familiares, conocidos y amigos, y, a pesar de que pertenezco a una familia muy numerosa, ni siquiera llegué a aproximarme a los puestos de cabeza. Incluso NH, que organiza uno de los certámenes de relatos más prestigiosos en castellano, un año llegó a  instaurar el premio al relato más votado en Internet; por supuesto, nada más se convocó en una ocasión, pues salieron escarmentados de la experiencia.

Si esto sucede con los relatos, donde incluso existe gente, pocos, para qué engañarse, que se molestan en leer un número significativo de obras (casi nadie lee la totalidad, justo lo que debiera hacer un jurado ecuánime), imagínese lo que ocurre con las novelas, a un promedio de doscientas páginas por obra. 

El único certamen importante que persiste con un método parecido es el del Círculo de Lectores, que va por su tercera edición, si bien en él los que pretendan ejercer de jurado deben ser socios e inscribirse previamente, y apenas deben leerse unas pocas novelas (creo que son cinco) que ha elegido el jurado de preselección. Dado que es más complicado convencer a un conocido para que se haga socio del Círculo que de inscribirse en una página web, el sistema garantiza una cierta limpieza, si bien no la competencia del jurado, y la prueba es que las dos obras ganadoras encierran notables semejanzas.

En cuanto a organizar un certamen en el que las obras se publican en Internet (y por tanto las inhabilita para concurrir a otros certámenes, ya que todos exigen que sean inéditas), esta mera circunstancia aleja de ellos a las obras con un mínimo de calidad. Nadie, con un mínimo de experiencia en esto, masacra una obra por la que sienta un ápice de aprecio de esta forma.

Es evidente que ustedes ya han organizado su certamen y ya es demasiado tarde para echarse atrás, y el único objetivo de mi mensaje es prevenirles sobre lo que se van a encontrar.

Si después de esta experiencia aún les restan ganas de organizar otras ediciones, les animo a que lo hagan conforme a los métodos que han contrastado su eficacia. Para realizar la preselección, no hace falta a alguien demasiado cualificado, basta con un licenciado en filología que elimine aquellas obras plagadas de incorrecciones ortográficas, gramaticales y estilísticas, con lo que es seguro que descartan a un noventa por ciento de los concurrentes, y sobra con leer las primeras cuatro o cinco páginas de la novela (o el primer párrafo de un cuento). Para realizar la selección final, es preciso un jurado de garantías y debe estar integrado por escritores. Tampoco es necesario que sea tan numeroso como el del Planeta, y bien podría ser unipersonal, como el de Bruguera. No es preciso, ni siquiera conveniente, que estos sean de relumbrón, pero sí que conozcan el oficio; si de veras quieren acometer algo así, yo mismo puedo sugerirles algún nombre. Por supuesto, no esperen que nadie, que sepa lo que se hace,  se avenga a realizar gratis una labor tan ingrata.

En fin, me despido de Uds. con la remota esperanza de que mi, quizás más extensa de lo conveniente, misiva no les cause demasiado enojo y pueda servirles de algún provecho.
 

Reciban un cordial saludo.

 

Juan Carlos Garrido del Pozo.



 
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